Llegar con la ropa elegante en buen estado cuando se viaja en coche

Ilustración de un paisaje

Llevar ropa elegante de viaje en el coche siempre plantea el mismo problema: cómo evitar que llegue arrugada. Una camisa aplastada o un vestido con marcas pueden estropear las primeras horas de vacaciones. Pero con unos cuantos trucos sencillos, la ropa puede llegar casi como salió. No hace falta ser un experto en planchado, solo pensar un poco al hacer la maleta.

La mejor solución, si hay espacio, es colgar la ropa en perchas. Puedes usar un colgador junto a la ventanilla trasera, con una funda para protegerla. Cuida de que no tape la visibilidad del conductor y de que no se mueva durante el trayecto. Si no hay sitio para colgarla, usa una funda de ropa o una bolsa grande y tiéndela plana encima del resto del equipaje. La ropa arrugada tiene arreglo, pero una buena maleta ahorra mucho trabajo al llegar.

Doblar con cuidado

Si tienes que doblar, hazlo con criterio. Coloca papel de seda o una toalla fina entre los pliegues, para suavizar las marcas. Enrolla las prendas suaves, como camisetas o vestidos ligeros, en lugar de plegarlas. Guarda las prendas más delicadas en la parte superior de la maleta y no coloques nada pesado encima. Los zapatos van aparte, en una bolsa, para que no ensucien. Una funda de almohada sirve como protección sencilla para una prenda delicada.

Al cargar el maletero, deja la ropa elegante para el final, de modo que quede arriba. Evita apilar las maletas más pesadas encima. Si el trayecto es largo, comprueba en alguna parada que todo sigue en su sitio. Una bolsa separada con la ropa para la primera noche te evita abrir todas las maletas al llegar. Con un poco de orden, la ropa aguanta el viaje mucho mejor.

Al llegar, saca la ropa enseguida y cuélgala en un lugar con aire. Muchas arrugas se alisan solas en pocas horas, sobre todo si cuelgas la prenda en el baño mientras te duchas, porque el vapor ayuda. Si sigue arrugada, un golpe de plancha o pasar la mano ligeramente humedecida suele bastar. Piensa que unas pequeñas arrugas no estropean nada. Lo importante es disfrutar de la ocasión.